Comienza una era de terror de estado en Brasil.

Por Herman Duarte, Fundador de Fundación Igualitos.

Bolsanaro disparando

¿Saben quién llegó a la presidencia de forma democrática? El dictador Adolfo Hitler y este día, Jair Messias Bolsonaro quién llega con una campaña homofobica, machista, anti inmigrantes, racista y acompañado de la fiel y letal "discursiva peligrosa" que se utilizó en el III Reicht para lograr poner en el poder a Hitler. La discursiva peligrosa, es un discurso de odio encubierto en lenguaje inocente (un meme, por ejemplo), pero esta diseñado para crear una fracción en la sociedad: ELLOS contra NOSOTROS, creando una sensación de odio y repulsión hacia el grupo instrumentalizado (pueden ser negros, judíos, lesbianas, transexuales... lo que sea) para posterior llamar al ataque. Es muy grave lo que ha ocurrido, pues Bolsonaro es un riesgo a la amenazas del Estado de Derecho.

Entramos a una era de terror de estado en Brasil. Con el gane de Bolsonaro, que representa el avance y consolidación de un neofascismo evangélico, que acuerpado por el egoísmo de los eternos círculos de poder y la manipulación estratégica de mayorías excluidas que acreditan que su discurso de “cambio” los incluye a ellos también, llega al ejecutivo brasileño, y con ello se abre la posibilidad para entrar en un estado de barbarie política y social, ya que los discursos de odio se transformaran en políticas del exterminio contra todos aquellos que se interponga a la “voluntad de Dios”.

Pongamos un ejemplo, con una de las frases del presidente electo: "Sería incapaz de amar un hijo homosexual. Prefiero que un hijo mío muera en un accidente a que aparezca con un bigotudo por ahí. Para mí, estaría muerto de cualquier forma", una de las frases del ultra conservador Jair Messias Bolsonaro

Analicemos con detalle la frase, ¿Es un discurso de odio? POR SUPUESTO que lo es, no tiene que decir con una fórmula sacramental "VAYAN A MATAR A LOS HOMOSEXUALES" si lo dice entre líneas, primero expresando el desprecio hacia un hijo, pues el odio que puede tener contra los homosexuales sería incluso tan grande para generar un desprecio absoluto a alguien de su propia sangre. Seguido de ello, tiran un mensaje entre lineas que no importa la vida de los homosexuales, pues dice que lo prefiere ver muerto... MUERTO, ni siquiera no volverlo a ver, sino que quiere verlo sin vida. ¿Cambiaría si esta opinión fuera del que vende pan en la esquina? sería siempre mensaje de odio, pero no tendría el impacto de tratarse de palabras del presidente de Brasil, una de las economías más importantes del mundo y que tiene más millones de habitantes en el planeta. Sin lugar a dudas es un aspecto crítico su elección, porque fortalecerá a los grupos ultra conservadores y ocurrirán más crímenes de odio.