Una muestra de (in) Justicia Salvadoreña: Evelyn

Una muestra de (in) Justicia Salvadoreña: Evelyn

Por Herman Duarte. Artículado publicado originalmente en El Diario de Hoy. Herman es abogado y autor del libro abogado y autor del libro "¿Es justificable discriminar?"; Oficial del Comité de Derechos Humanos de la International Bar Association; y co- fundador de Fundación IgualitxsHDuarte Legål


Tras 33 meses en prisión, el 19 de agosto del 2019, Evelyn Hernández, una jóven de tan solo 21 años recuperó su libertad tras revertirse en juicio, su condena de 30 años de prisión producto de haber dado a luz un feto muerto. Su injusta condena, fue revertida y en mi opinión, Evelyn tiene derecho a ser indemnizada por el Estado de El Salvador por los daños y perjuicios sufridos en su valiosa vida.

Evelyn es víctima en una variedad de dimensiones: i) societaria, consecuencia del bloqueo sistemático y perpetuo a los programas de educación sexual que le hubieran permitido entender que estaba embarazada, pues la señorita Hernández no sabía qué estaba pasando en su cuerpo. Vale la pena preguntarsequé habria sido diferente en la vida de Evelyn si en el año 2000 la campaña sobre educación sexual impulsada por el ministro de Salud Dr. López Beltran se hubiera llevado a cabo; ii) legal,por la falta de regulación de causales de interrupción de embarazos; iii) un sistema patriarcalde justiciaque no tiene enfoque de género, reproduce estereotipos anticuados y que evidencia una falta de empatía a una  jóven a la cual el Estado no le brindó educación sexual, para comprender los cambios de su cuerpo; y oportunidades para su desarrollo económico y social. Lejos de entenderla, el Estado la condenó a 30 años de prisión, como cereza de este pastel de injusticias. 

Así como Evelyn, hay otras mujeres, de escasos recursos, que están en una situación similar a la que ella pasó, tal y como reporta la Agrupación Ciudadana por la Despenalización del Aborto Terapéutico Ético y Eugenésico, donde las pérdidas espontáneas son señaladas como homicidios agravados (con prisión de hasta 50 años), un castigo que ni siquiera al “descuartizador de la San Francisco” le imponen, pues a ese hombre que despedazó a un ser humano, le condenaron por un homicidio simple (un prevaricato “in the air”), por poco y dicen que fue un accidente.  Mientras quienes la señalan, desde su comodidad, deben preguntarse alrededor de su círculo privilegiado tres cosas: 

1.     ¿Conocen alguien que haya tenido una pérdida espontánea? 

2.     ¿Conocen si se atendió en un consultorío privado y se hizo un legrado?  

3.     ¿Cuántas de esas mujeres de clase media o alta han sido procesadas por pérdidas espontáneas de embarazos o por partos extra - hospitalarios ?

La respuesta a las primeras dos preguntas posiblemente sean un sí, mientras que a la tercera es un contundente CERO, pues ninguna mujer que puede pagar un ginecologo en una clínica privada va a prisión. Lejos de ello, recibe apoyo y muestras de afecto por la tragedia que ha pasado, pues perder un hijo es doloroso. Pero no es posible decir lo mismo para las clases más vulnerables, lo cual me hace recordar la frase llena de verdad que inmortalizó Alexandra Araujo de Sola: “una sociedad se juzga, no por como tratamos a los privilegiados y educados, sino por como protegemos y asistimos a los más vulnerables. Por eso es que celebro la reversión de la injusta sentencia a la señorita Hernández,  pues da una sensación de esperanza, que el futuro de El Salvador, será prometedor, ya que poco a poco reparan las injusticias sociales. Es por ello, que considero vergonzosa la apelación a la absolución que la FGR ha presentado, sobretodo ante su inacción en el caso del Descuartizador de la San Francisco o el pésimo manejo del caso contra Elias Antonio Saca y Ana Ligia de Saca ¿van a devolver todo lo robado? Sean serios, pero sobretodo, objetivos. Dejen a Evelyn vivir en paz.  

AbortoHDIEvelyn Hernández