Homosexualidad en la sociedad actual

Por Liseth Maradiaga. Psicológa contribuyente de Fundación Igualitxs
maradiaga.ross49@gmail.com

La Homosexualidad es una orientación sexual, la cual se define como la atracción física, afectiva, emocional y erótica entre individuos del mismo sexo. Por muchos años fue diagnosticada como una alteración de la conducta sexual y afectiva lo cual fue dando origen a las “Terapias de conversión”.

En 1973, la asociación Americana de Psiquiatría (APA), retiró  la homosexualidad de su manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM). En 1990 la Organización Mundial de la Salud también elimina la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales (CIE).  A pesar de los avances obtenidos en el área clínica  muchos “profesionales” cegados por su ética y  moral religiosa continúan realizando “Terapias curativas”, siendo ésta una forma de abuso físico y psicológico, Según la APA éste tipo de terapias reparativas no representan ninguna evidencia científica que apoyen su eficacia.

Según el decano del Colegio de Psicólogos de Madrid, Fernando Chacón, la homosexualidad no es ningún trastorno mental, desde su punto de vista médico no existe ninguna diferencia entre los homosexuales y heterosexuales. (Lantigua, 2015)Como profesionales de la salud mental, debemos dar acompañamiento a las personas LGBT sin juzgar o señalarles por su orientación. Sino para guiarles a afrontar idóneamente su orientación, a sobre llevar el estrés que le produce convivir en un entorno homofóbico, el cual se define como una aversión, miedo, o prejuicio. Su conducta puede manifestarse con actos violentos (físicos, psicológicos) o como marginación social. Lo cual puede dejar secuelas emocionales graves en las personas que son víctimas esa violencia.

Según un estudio de la Doctora Caitlin Ryan la homosexualidad no es una opción, ni puede ser reorientada por nadie, la aceptación con normalidad por parte de la familia, los protege del potencial suicidio, depresión y abuso de sustancias, además de mejorar su autoestima y proteger su salud en general. (2009). La familia es el primer agente de socialización, debe garantizar que los individuos crezcan en un entorno protegido, estable, libre de violencia, estigmas y estereotipos de género.   

En la infancia la familia genera un elemento clave de aprendizaje y socialización; es el desarrollo afectivo-emocional, es importante porque influye en la toma de decisiones de una persona. Cuando hay un desarrollo afectivo-emocional adecuado se forja una persona con madurez, buena autoestima, autoimagen y control emocional. Esto les permitirá la aceptación de la propia orientación y afrontar adecuadamente los prejuicios a los que está expuesto en la sociedad patriarcal, ningún padre debe sentirse culpable o culpar a su hijo por su orientación simplemente debe amarlo, respetarlo y apoyarlo.