Cómo el orgullo inicio en El Salvador: Un tributo a Wilfredo Valencia Palacios

Fotografía de Wilfredo Valencia Palacios en la Marcha del Orgullo Gay-Lésbico del año 2000. Cortesía de Francisco Ortiz-Fundasida.

Fotografía de Wilfredo Valencia Palacios en la Marcha del Orgullo Gay-Lésbico del año 2000. Cortesía de Francisco Ortiz-Fundasida.

Por Dr. Amaral Arévalo

Postdoctorando en el Instituto de Medicina Social/Universidade do Estado do Rio de Janeiro y vicepresidente de la Fundación Igualitxs


La memoria colectiva salvadoreña padece de una enfermedad crónica que se llama olvido. Esta enfermedad no es un hecho al azar, sino que es un hecho intencionado y siempre con un propósito de mantener invisible el sufrimiento de los grupos sociales subalternos En nuestro contexto, estos grupos pueden ser llamados mujeres, pueblos originarios, campesinos, afrodescendientes, grupos sociales migratorios y personas salvadoreñas lesbianas, gay, bisexuales, personas trans, intersexuales y otras identidades sexuales y de género (LGBTI+).

En diversos discursos académicos recientes y recuerdos individuales de activistas LGBTI+, colocan como marco de surgimiento del contemporáneo movimiento de disidencia sexual salvadoreño, la articulación de acciones políticas y la reivindicación de Derechos de forma pública y colectiva realizadas el año de 2009, que al fragor del intento de aprobación y ratificación de las reformas constitucionales discriminatorias para prohibir el matrimonio de personas del mismo sexo, diversas colectivas, agrupaciones y organizaciones en proceso de institucionalización se convocan en abril de 2009 a una vigilia en el Monumento a La Constitución y al siguiente día se enfrentan a los grupos conservadores y fundamentalistas religiosos en el mítico “Palo de Hule” de la Asamblea Legislativa. Después de estos eventos y con la llegado al Ejecutivo de la Izquierda en 2009, las diversas organizaciones y colectivas LGBTI+ experimentan un proceso de institucionalización y, se podría manifestar que también de reconocimiento político y social, con lo cual se indica que había nacido un “movimiento de Diversidad Sexual”, y todo ello se concretizaba en la Alianza para la Diversidad Sexual LGBTI de El Salvador, entidad que intentó aglutinar las demandas políticas de la mayor parte de las identidades sexuales y de género de ese momento.

Si tenemos como marco ese evento, no existe ninguna duda de la trascendencia del mismo, se podría decir que el movimiento de disidencia sexual y de género tendría únicamente 10 años de organización. Esto sería verdad, si tomamos en consideración que la enfermedad del olvido, siempre intenta promover la invisibilidad de personas y los momentos de génesis para la estructuración de acciones sociales de organización. Considerando este contexto, el presente texto colocará el marco de origen del movimiento de disidencia sexual y de género en el país, justo al inicio de la postguerra salvadoreña, todo ello lo realizaré por medio de la recuperación de la memoria de Wilfredo Valencia Palacios, el primer activista LGBTI+ de El Salvador.

La historia de Wilfredo Valencia Palacios, al igual que muchos salvadoreñxs en la época de la represión política y la guerra interna de los años 1970 y 1980, padeció del desplazamiento forzado con toda su familia, que emprendió la difícil travesía del éxodo desde El Salvador hasta Estados Unidos. En el exilio político, Wilfredo pasa su juventud la Ciudad de San Francisco. En el año 1988 fue diagnosticado con VIH.

En el territorio salvadoreño a final de la década de 1980, la guerra interna estaba en un “punto muerto”, en donde ninguno lado en contienda podía declararse victoriosos sobre el otro. Respecto a la temática de VIH, se sabe que el primer caso diagnosticado en el país fue realizado en el año de 1986. Un país en guerra no tenía un sistema de salud que pudiera dar atención a las enfermedades más comunes de ese momento, y cuando el VIH surge en el territorio, existió una displicencia institucional para abordar el tema, operando un proceso de discriminación en el cual primaba el estigma de la enfermedad sobre esos cuerpos que contradecían las convenciones hegemónicas sociales, sexuales y religiosas.

La guerra finaliza en el año 1992, pero las condiciones de vida de las personas viviendo con VIH no se modifican, incluso las personas que eran identificadas como homosexuales o bisexuales recibían un rechazo institucional discriminatorio.Esta discriminación se ejemplificaba en la expresión: “Váyase a morir a su casa, porque no sabemos qué hacer”, la cual se daba a las personas diagnosticadas con VIH en los centros de salud, según recuerda Francisco Ortiz de la Fundación Nacional para la Prevención, Educación y Acompañamiento de la Persona VIH/SIDA (Fundasida). Tal era la desesperación que un hombre identificado como bisexual, en una entrevista divulgada por Notimex en abril de 1992, hizo un llamado a Elizabeth Taylor para que intercediera por las personas viviendo con VIH en El Salvador, al igual que lo estaba haciendo en Estados Unidos, ya que el gobierno de ese momento no tenía ninguna política pública potente para controlar la epidemia. Tal vez este llamado desesperado, promovió que Valencia Palacios decidiera retornar al país y emprender acciones de prevención y atención a personas viviendo con VIH, incluso desafiando a sus médicos y amigos que le solicitaron que no regresara a El Salvador.

Al interior de Fundasida, con financiamiento internacional, ejecutó el proyecto denominado Oscar Romero AIDS Project. Este proyecto inició actividades en abril de 1993, y la persona que lo dirigía a nivel operativo era Wilfredo. Él se dedicada principalmente a dar información sobre el VIH, proporcionar medicamentos para el tratamiento en la etapa SIDA, condones y materiales educativos a trabajadores sexuales hombres y mujeres, travestis y otras personas de bajos recursos, en los mercados, la zona de La Praviana, barrios y comunidades marginales de San Salvador. El proyecto tenía previsto organizar una casa para personas con VIH y Sida. Debido a su trabajo de prevención de VIH con personas homosexuales, y ante una ideología del exterminio construida e instituida tras varias generaciones, Wilfredo recibió una serie de amenazas contra su vida en el año 1994. La denuncia que promovió Amnistía Internacionalregistró la forma de cómo Wilfredo fue amenazado:

La primera [amenaza] tuvo lugar el 29 de octubre, cuando, según los informes, fue interceptado en la calle por dos hombres sin identificar que vestían ropas de civil y que le golpearon mientras le decían que su labor iba en contra «de los designios de Dios» y que sí el SIDA no mataba a los «indeseables», lo harían ellos. Le advirtieron que no volviera a acercarse a la zona, porque si lo hacía sería «hombre muerto».

Una semana después, el 5 de noviembre, Wilfredo Valencia Palacios fue interceptado de nuevo por dos hombres sin identificar cuando regresaba de la zona de San Salvador conocida como «el Mercado Público»en donde centraba su trabajo de educación. Los dos hombres le mostraron una caja de preservativos y le exigieron que les dijera si era él el responsable de su distribución. Él les respondió que sí, que era parte del programa del proyecto para controlar la transmisión del SIDA. Al oír su respuesta, los dos hombres le recordaron su advertencia inicial. Cuando uno de ellos hizo un movimiento como para sacarse algo de la chaqueta, Wilfredo Valencia Palacios echó a correr, y mientras huía los agresores efectuaron varios disparos. Ese mismo día, más tarde, Wilfredo Valencia Palacios se dio cuenta de que le seguía un vehículo. De él se bajaron dos hombres que le dijeron que, si no abandonaba el país en 30 días, le matarían. Tras esta última amenaza, Wilfredo Valencia Palacios se ocultó durante un tiempo.

Se presentó una denuncia formal por las amenazas ante la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos y ante la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en El Salvador (ONUSAL), también se realizaron acciones de presión internacionales para hacer un llamado al Gobierno de ese momento (Calderón Sol) para que diera la debida protección a Wilfredo. Según la información de que dispone Amnistía Internacional, ésta fue la primera vez que un trabajador en el área de prevención del VIH/SIDA en El Salvador presentó una denuncia formal por amenazas de muerte. Amnistía Internacional consideró este episodio como una novedad sumamente inquietante en un país famoso por su historia reciente de «escuadrones de la muerte». Cuando terminó la guerra, en enero de 1992, se produjeron denuncias continuas sobre la vigencia de escuadrones de la muerte, aunque en una escala diferente a la de los años anteriores. Aunque no se logró conocer la identidad de los dos agresores de Wilfredo ni tampoco sus motivaciones, se asumió que éstos al parecer pertenecían a un escuadrón de la muerte cuyo objetivo era exterminar homosexuales. 

Esta categoría de “escuadrones de la muerte contra homosexuales”, nombra el proceso de persecución que las personas salvadoreñas LGBTI+ experimentan por personas desconocidas que se identifican como garantes de “la moralidad y buenas costumbres de la sociedad”. Y para que estas costumbres y moralidad se mantengan nada mejor que “eliminar el problema”, lo cual se traduce en la práctica en el asesinato sistemático de seres humanos que escapan y contradicen públicamente el patrón binario heterosexual. 

No se obtuvo una respuesta por parte de las autoridades del Estado ante las amenazas, por lo cual la vida de Wilfredo estaba en un peligro inminente. Ante esta situación, Matt Wettlaufer, Director del Oscar Romero AIDS Project, consideró que Valencia Palacios había sido objeto de dichas amenazas por identificársele como una persona que trabajaba en pro del bienestar de grupos sociales marginalizados como eran los homosexuales y personas viviendo con VIH, actitud que no se podía concebir en ese momento. Wettlaufer, indicó que las palabras de los amenazadores a Wilfredo fueron las siguientes: "Dijeron que iban a limpiar la ciudad, y si el SIDA no matara a los maricones, [ellos] lo harían".

Estas amenazas, que como se sabe implicó un intento de asesinado al realizar disparos contra Wilfredo que logró esquivarlos, Matt Wettlaufer inició acciones de emergencia para sacar a Wilfredo del país. Después de que México rechazó su solicitud de visa y la Embajada de los Estados Unidos dijo que no podía hacer nada en nombre de Valencia Palacios; Wettlaufer y otros activistas solicitaron la asistencia de la senadora Barbara Boxer y la congresista Nancy Pelosi. Wilfredo se ausenta por varios meses de las calles de San Salvador, posiblemente consiguió la visa estadounidense y retornó una temporada a San Francisco. Posteriormente retoma sus acciones de prevención contra el VIH.

Wilfredo-Valencia-Palacios-Nancy-Pelosi

En el año 1997, Wilfredo recibe una Mención Honorifica en la entrega de Premios Felipa de Souza que era realizada por The International Gay and Lesbian Human Rights Commission (IGLHRC) que posteriormente es conocida como OutRight Action Internacional. El premio Felipa efectúa un reconocimiento público al coraje y activismo de grupos de base y personas que trabajan en las condiciones más adversas en pro de los Derechos Humanos para todas las personas independientemente de su orientación sexual, expresión o identidad de género y/o condición de VIH. 

La Mención Honorífica que es proporcionada a Wilfredo se sustenta por el hecho de que a pesar de las amenazas de muerte, Valencia continuó defendiendo los derechos de la comunidad gays, lesbiana y bisexual, trabajadoras sexuales y personas viviendo con VIH. La defensa de esos derechos implicaba realizar abordajes cara a cara de grupos vulnerables, desarrollar talleres de sexo seguro, organización de actos políticos de visibilidad de las personas viviendo con VIH y el proyecto de creación de un Centro Cultural Gay que serviría de lugar de reunión social, prestación de servicios de prevención y lugar de organización para que los activistas pudieran desarrollar estrategias. Con la Mención Honorífica se reconoció la importancia que implicó llevar la prevención del VIH a las personas que más lo necesitaban y que el propio Estado no atendía.

En 1998 Wilfredo hace un resumen su labor en El Salvador, a pesar de ser un corto periodo de tiempo, Palacios argumentaba de que ya se podían ver cambios significativos y el comenta que en: “1994 muy pocas personas hacían actividades de divulgación, y cuando la policía y los escuadrones de la muerte, que son intensamente homofóbicos y SIDAfóbicos, allanaban nuestros lugares de reunión tuvimos que escondernos. Ahora no tenemos que hacerlo porque el movimiento es más grande. En estos días, cuando estamos entregando condones e información sobre el VIH en la calle, y la policía se acerca y pregunta: "¿Son ustedes maricones?", Decimos: "¡Sí, somos militant Queens[maricones activistas]!".

Cuando Wilfredo menciona que en ese momento el movimiento era más grande, estaba haciendo referencia a que otras agrupaciones se estaban visibilizando, este es el caso del “Grupo Entre Amigos”.

Entre las acciones que Wilfredo desarrolló al interior de Fundasida y el Proyecto Girasol como componente del Oscar Romero AIDS Project, se encontraba la organización y atención de grupos de apoyo de personas infectadas y afectadas por la enfermedad, posiblemente como primer paso para la creación del Centro Cultura Gay que ya se mencionó. Entre esos grupos de apoyo, se constituye un colectivo de hombres homosexuales y bisexuales desde finales de 1993, los cuales participan en un proyecto de prevención y educación de VIH-Sida, con un enfoque específico en población que se prostituye. En este grupo de atención surge el primer colectivo organizado de homosexuales: Grupo Entre Amigos. Posteriormente, la lideranza organizativa de este Grupo fue asumida por William Hernández y Joaquín Cáceres que traspasaron la visión de ser un grupo de apoyo de personas viviendo con VIH y le proporcionan un carácter de defensa de los Derechos Humanos. Cuando se separan de Fundasida, adquieren el nombre de Asociación Salvadoreña de Desarrollo Integral para Minorías Sexuales, aunque en la práctica eran conocidos cotidianamente como “Asociación Entre Amigos”. Así, Entre Amigos organiza la primera Marcha del Orgullo Gay en 1997, la cual ha mantenido su vigencia, inclusive en los momentos más difíciles como los asesinatos en serie de 1998/1999 o las amenazas de bomba en 2009. 

Sin el coraje de Wilfredo de regresar al país para atender a personas viviendo con VIH que en un gran porcentaje eran homosexuales, bisexuales y transexuales, sin esa determinación de seguir trabajando en pro de esas poblaciones a pesar de las amenazas de muerte, sin ese trabajo de base de empoderamiento de otros para continuar la lucha por los derechos humanos de las personas LGBTI+ en El Salvador, la Marcha del Orgullo LGBTI o el denominado Pride SV al finalizar la marcha, posiblemente no fueran como los conocemos en este momento. 

Este pequeño tributo a la memoria de Wilfredo Valencia Palacios -quien muere en el año 2003- quiere dejar constancia que nosotros somos parte de una cadena de acciones, somos eslabones que unimos el pasado con el futuro, ya que somos el presente. No tenemos que olvidar que las cosas que vivimos en este momento han costado vidas y el esfuerzo de héroes y heroínas anónimas que la mayor parte de veces no conocemos o en algunos casos que no queremos reconocer. Seamos humildes y reconozcamos que estamos de paso, cada uno dando lo mejor que pueda para transformar nuestra realidad salvadoreña homolesbotransfóbica.

Para finalizar, este ha sido un pequeño esbozo en la tarea de reconstrucción de una memoria histórica de la Disidencia Sexual y de Género en El Salvador, como ya lo he comentado en otras publicaciones; estoy consciente que la reconstrucción de la memoria histórica de cualquier grupo humano es un proceso colectivo; invito a quien conozca o tenga un documento que nos dé mayor información del activismo de Wilfredo Valencia Palacios, sepa de algún fragmento de un libro o revista, un poema, una fotografía, una experiencia de vida, anécdota, leyenda o cualquier tipo de referencia histórica de personas salvadoreñas LGBTI+ que sean víctimas del olvido; por favor, darme aviso de su existencia, poderlos compartir o publicar. Sacar del armario-olvido a las personas salvadoreñas LGBTI+ es una tarea colectiva, cualquier colaboración es bienvenida y agradecida. amaral.palevi@gmail.com

Junio, 2019.