Exterminio: cuando el odio sale del armario

Dr. Amaral Arévalo
Vicepresidente de Fundación Igualitxs

El 1° de enero de 2019 tomo pose el nuevo presidente de Brasil. En su elección, mostró un rostro oculto de Brasil, algunos llaman “el Brasil profundo”. Este Brasil, que salió del armario se caracteriza por ser clasista, racista, misógino y homofóbico. Al momento de saber los resultados, algo mudó en muchas personas, esa parte oculta, ese odio salió del armario. Para explicar este proceso veamos algunos ejemplos que he tenido conocimiento por parte de amistades próximas y uno por medio de redes sociales que considero muy representativo de lo que se está viviendo en este momento.

Un hombre gay, residente en un suburbio de Rio de Janeiro, al interior de su edificio, todas las personas saben de su orientación sexual. Durante más de 7 años que tenía de vivir ese lugar nunca había tenía ningún episodio de homofobia, discriminación o rechazo a su persona. Todo lo contrario, sus vecinos lo trataban como una persona más del edificio. Después de la elección presidencial de este año, una de sus vecinas de mayor edad, le gritó “Viado”, el cual es un adjetivo peyorativo que se utiliza para discriminar a las personas LGBTI+. Este hecho parecería insólito, sino fuera porque se repite en otros espacios, con actores diferentes, pero con el mismo guion.

Un psicólogo que tiene su clínica al interior de su departamento, desde tres años atrás inició a dar atención clínica de forma voluntaria a personas trans que no pueden pagar los servicios de un psicólogo. Las personas trans que asisten a estas consultas lo hacen como si fueran un cliente más de los servicios de este psicólogo, porque nadie del edificio diferenciaba un cliente de otro. Después de la elección de este año, una persona integrante de la junta directiva del edificio, le manifestó a este psicólogo que “ese tipo” de personas le daban una “mala imagen” al edificio. 

En uno de los barrios de la Zona Sur de Rio de Janeiro, considerados como una zona noble de la ciudad, en donde los precios de los apartamentos son exorbitantes y los servicios públicos se concentran; una persona en situación de calle que procura materiales reciclables en la basura que se genera en los edificios que integran los barrios de la Zona Sur para vender y obtener un poco de dinero para comer; deja desperdigada la basura en uno de los lugares y uno de los porteros del edificio le grita: “después del 1° de enero voy a tener una pistola”.

En los tres ejemplos que se han presentado, vemos como la cotidianeidad se vio modificada después de las elecciones. La discriminación y el odio no surgieron en la elección, ellos ya existían adentro de las personas; lo único que a nivel discursivo público no se expresaba nada de esto. Existía un discurso políticamente correcto que retenía este tipo de actos de habla discriminatorios y hostiles. Lo que ha hecho la elección de este nuevo presidente, fue derribar esas barreras simbólicas que mínimamente impedían que discursos y palabras de discriminación y odio no se manifestaran en lugares públicos, y sí se hacía estas recibían una amonestación social. Hoy sucede lo contrario. Las personas se sienten autorizadas para discriminar y odiar a una persona que sea diferentes a ellas, y estas acciones ya no tienen un repudio social, sino que existe hasta una legitimación para dichas acciones. 

Este 1° de enero de 2019 en su envestidura, asume que uno de sus ejes principales será “combatir a la ideología de género”. ¿Esto qué significará? Partiendo del supuesto que la “ideología de género” es un recurso discursivo para manifestar públicamente una estrategia política discriminadora para disminuir, restringir y/o retirar derechos a las poblaciones históricamente marginalizadas como las personas LGBTI+, mujeres, jóvenes, personas afrodescendientes e indígenas entre otros, quienes en los periodos de Gobierno del Partido de los Trabajadores, sobre todo en las dos gestiones de Lula, realizaron una serie de conquistas políticas importantes en el campo del reconocimiento legislativo, social y cultural en Brasil. Ahora este discurso de odio pasará a ser una política pública. Cuando el odio se transforma en una política pública, todo aquel que se interponga a ellas puede ser exterminado.

Muestra concreta de este proceso de exterminio de lo diferente y en este caso de lo sexualmente diverso, es que al interior de la estructura del ejecutivo no se dejó una línea presupuestaria específica abierta para abordar temáticas de promoción de ciudadanía y derechos LGBTI+. La falta de presupuesto es una muestra del desinterés en este sector de la población brasileña y la puerta de institucionalización de políticas del exterminio. 

¿Qué modelo de sociedad se está perfilando? Tomando en consideración que los preceptos neopentecostales serán la base para toda política pública; las universidades y centros de producción de conocimiento están siendo albos de censura; las expresiones religiosas fuera de la matriz judeo-cristiana son atacadas; el modelo neoliberal está siendo reforzado y profundizado nos llevará a un estado laboral muy próximo al de servidumbre de épocas feudales; la moral puritana será reactualizada y toda práctica sexual que no se apegue al modelo binario heterosexual se verá criminalizada; considero que estamos ante la entrada de una nueva edad media, de una sociedad neomedieval. Entramos a una nueva noche de oscurantismo social.

Aunque este panorama sea desalentador y pesimista, hay que recordar que ya existió una Edad Media y esta finalizó. En este sentido, la imagen que acompaña esta publicación quiere representar esto: después de una noche fría y obscura, el sol sale; así mismo después de la Edad Media anterior le siguió el Renacimiento, así nosotros tendremos un Neorenacimiento, en donde las diferencias sean aceptadas, donde la justicia sea ejecutada sabiamente, donde el trabajo sea digno y los salarios sean lo suficiente para tener una vida digna, donde no se tenga miedo de ir a la calle, donde nadie te grite ni te ofenda por una expresión de afecto en público, donde cada persona pueda encontrar su propósito de vida y realizarlo, donde cada quién pueda ser feliz… No es una utopía, será un proceso histórico.