Factores determinantes para la existencia de un crimen de odio


Un crimen de odio es una infracción penal, incluyendo infracciones contra las personas o la propiedad, donde la víctima, el local o el objetivo de la infracción se elija por su real o percibida, conexión, simpatía, filiación, apoyo o pertenencia a un grupo[1].

Dicho concepto forma parte de la terminología de la defensa de los Derechos Humanos en la Oficina para las instituciones democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR) de la organización para la seguridad y cooperación en Europa (OSCE), la Comisión Europea contra el racismo y la intolerancia (ECR) del Consejo de Europa y la Agencia de Derechos Fundamentales de la Unión Europea (FRA)[2].

Según algunos autores, la concurrencia de uno o varios factores de polarización será suficiente para orientar la investigación con el fin de desvelar la existencia de una motivación discriminatoria en el delito cometido, así, entre esos factores de polarización para la acreditación de la motivación encontramos[3]:

1.    Pertenencia de la víctima a un colectivo o grupo minoritarios.

2.    Discriminación por asociación.

3.    Las expresiones o comentarios discriminatorios que profiera el autor

4.    Los tatuajes o la ropa que lleva puesto el autor de los hechos por su simbología relacionada con el odio.

5.    La propaganda, banderas o pancartas que pueda llevar el autor de los hechos o que puedan encontrarse en su domicilio registrado.

6.    Antecedentes policiales del sospechoso

7.    Incidente ocurrido cerca de un lugar de culto

8.    Relación del sospechoso con grupos o asociaciones caracterizadas por odio.

9.    La aparente gratuidad de los actos violentos.

10.  Enemistad histórica entre los miembros del grupo de la víctima y del presunto culpable.

11.  Cuando los hechos ocurran en un día, hora o lugar en donde se conmemora un acontecimiento o es símbolo para el delincuente.

12.  Análisis de su teléfono móvil u ordenadores.

Es usual que un delito de odio, además venga con hazañas adicionales que denotan un grado de exuberancia exagerada y desmedida: 50 apuñaladas, decenas de disparos o medidas aún más extremas.

En todo el mundo, la comunidad LGBTIQ sufre de exclusión por medio de la invisibilidad a la cual la mayoría las somete debido a no seguir un patrón de hetero-normatividad. En Centroamérica, a esa exclusión se le debe sumar otro factor crítico, la crisis de violencia, la cual desborda la capacidad para dar una respuesta institucional efectiva[4].

Los ataques que se dan contra la comunidad LGBTIQ, a veces, se manifiesta en crímenes atroces, que vienen acompañados por el desinterés de las instituciones encargadas de investigar tales delitos por el hecho que se trata de actuaciones contra personas de la comunidad LGBTIQ. Esta crisis de violencia y de falta de voluntad de las autoridades surge del miedo y desconocimiento de lo que significa que una persona sea parte de la comunidad LGBTIQ. Cuyo desconocimiento, se alimenta además de situaciones fácticas que generan sesgos negativos en la mente de las personas y que alientan a discriminar a las personas de la comunidad LGBTIQ.

Varios estudios han demostrado que las personas LGBTIQ corren un mayor riesgo de sufrir violencia física y sexual[5]y que, en la mayoría de esos casos, la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas fueron causas determinantes de los abusos[6].

Estudios internacionales[7]demuestran que la violencia, tanto física como emocional, se encuentra relacionada con la homofobia, el odio irracional a otra persona en razón de una orientación sexual diferente a la heterosexual. Los hechos constitutivos de delitos –que en su mayoría quedan en impunidad– ocurren por el odio visceral que existe hacia lo diferente, lo desconocido y lo libre.

Además, los crímenes contra personas de la comunidad LGBTIQ se caracterizan por sus altos niveles de violencia y crueldad[8]. Así, se evidencia un grado de violencia física grave que en algunos casos supera al que se encuentra en otros crímenes de odio[9]. La CORTE IDH[10], el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos[11]y organizaciones de la sociedad civil, se han pronunciado sobre la crueldad y los altos niveles de violencia por prejuicio contra personas con orientaciones sexuales e identidades de género no normativas[12].



[1]Aguilar G. y Miguel A. (2014). Investigación y persecución de delitos de odio y discriminación en los supuestos de homofobia y la transfobia. Coords. Cuesta L. Víctor y Santana V. Dulce. Estado de Derecho y Discriminación por razón de género, orientación e identidad sexual. (351-382). España: Thomson Reuters Aranzadi, P. 356.

[2]Ibídem P. 354.

[3]Aguilar G. y Miguel A. (2014). Investigación y persecución de delitos de odio y discriminación en los supuestos de homofobia y la transfobia. Coords. Cuesta L. Víctor y Santana V. Dulce. Estado de Derecho y Discriminación por razón de género, orientación e identidad sexual. (351-382). España: Thomson Reuters Aranzadi. P. 373.

[4]ONU. Consejo de Derechos Humanos, Informe del Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género, 11 de mayo de 2018. A/HRC/38/43, Párr. 37.

[5]McManama, K., Liu, R., et al. (2017). Suicide and self-injury in gender and sexual minority populations. Smalley, K., Warrer, J., et al. LGBT Health: Meeting the Needs of Gender and Sexual Minorities. Nueva York, Estados Unidos: Springer Publishing Company. p. 181-198. Consejo de Derechos Humanos, Informe del Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género. (11 de mayo de 2018) A/HRC/38/43, Párr. 26.

[6]Blondeel, K., Vasconcelos, S., et al. (2018). Violence motivated by perception of sexual orientation and gender identity: a systematic review», Boletín de la Organización Mundial de la Salud, 96(1), págs. 29-41; Consejo de Derechos Humanos, Informe del Experto Independiente sobre la protección contra la violencia y la discriminación por motivos de orientación sexual o identidad de género. 11 de mayo de 2018. A/HRC/38/43, Párrafo 26.

[7]La violencia homofóbica y transfóbica en el ámbito escolar en Latinoamérica: hacia centros educativos inclusivos y seguros. (2016). UNESCO,Extraído de: http://www.movilh.cl/wp-content/uploads/2016/12/La_violencia_homofobica_y_transfobica_en_el_ambitoescolar_Unesco.pdf

[8]Situación de violencia que estigmatiza a la población LGBTIQ en el continente americano. (2015). Extraído de: http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/violenciaPersonasLGBTIQ.pdf;

[9]Consejo de Derechos Humanos, Informe de la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, sus causas y sus consecuencias. A/HRC/20/16. (19 de abril de 2016). Asamblea General de las Naciones Unidas,párr. 71. Extraído de: http://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/BDL/2016/10562.pdf.

[10]Comunicado de Prensa No. 153A/14, Una mirada a la violencia contra personas LGBTI en América: un registro que documenta actos de violencia entre el 1 de enero de 2013 y el 31 de marzo de 2014. (17 de diciembre de 2014). Corte Interamericana de Derechos Humanos. 

[11]Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Leyes y prácticas discriminatorias y actos de violencia cometidos contra personas por su orientación sexual e identidad de género, A/HRC/19/41 (17 de noviembre de 2011). párr. 22; Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Discriminación y violencia contra las personas por motivos de orientación sexual e identidad de género, A/HRC/29/23. (4 de mayo de 2015). párr. 23.

[12]Situación de violencia que estigmatiza a la población LGBTIQ en el continente americano. Extraído de: http://www.oas.org/es/cidh/informes/pdfs/violenciaPersonasLGBTIQ.pdf;