Despatologización de la orientación sexual e identidad de género (We Broke Free!!!)


Existe una dinámica interesante entre el derecho, la medicina y la religión, en una transición por las conductas entre: «ser consideradas “pecado”, a ser reguladas como “delitos” para luego ser tratadas como “enfermedades”. Ello se vuelve patente cuando dichas conductas expresan o involucran la expresión de la sexualid [1]».

En ese mundo de la patologización de la sexualidad humana entran a escena entidades de renombre mundial: la Asociación Americana de Psicología (AAP), la Asociación Americana de Psiquiatría (APA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS). La APA tiene dentro de sus publicaciones un documento conocido como el Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM); mientras que la OMS elabora un listado de diferentes enfermedades.

Lo importante y relevante de estas organizaciones se encuentra en los hechos que en el DSM publicado en 1973 por la APA se eliminó a la homosexualidad como una enfermedad, excluyéndola de esa clasificación por completo en el año de 1987[2]. Por su parte la AAP, en 1975, excluyó del listado de desórdenes psicológicos a la homosexualidad. Posteriormente, en fecha 17 de mayo de 1990, la Asamblea Mundial de la Salud de la OMS expulsó a la homosexualidad del listado de enfermedades que publica la Clasificación Internacional de Enfermedades; mientras que, en el 2018, excluyó a la identidad de género[3]de la categoría de enfermedades mentales[4].

Resulta en este sentido, imperioso también hacer un rechazo de manera enfática, a las trampas retóricas que utilizan grupos opresores de derechos humanos para confundir la orientación sexual (homosexualidad, bisexualidad, heterosexualidad, asexualidad) y la identidad de género con otros temas los cuales no guardan relación alguna.

Por ejemplo, de manera mal intencionada y falsa, grupos anti-derechos humanos buscan desprestigiar la lucha de las personas en que se reconozca su legítimo derecho a la identidad de género, suelen presentar casos que como se ha indicado, no guarda relación alguna, como el falso caso de «transedad» que indican cuando un individuo de una edad avanzada, pide que se le trate como una persona de menos edad. Esto es algo que se utiliza únicamente para deslegitimar las luchas sociales de las personas trans, por lo debe rechazarse, ante la falta de fundamento jurídico. Transexual no es lo mismo a «transedad», por cuanto esto último no existe, es una invención hecha para dañar.

Similar situación ocurre con los falsos y dañinos señalamientos que se hacen sobre la orientación sexual la buscan confundir con trastornos parafílicos, los cuales según la Clasificación Internacional de Enfermedades-2018 de la OMS se caracterizan por: «por patrones persistentes e intensos de excitación sexual atípica, manifestados por pensamientos, fantasías, impulsos sexuales o comportamientos sexuales, cuyo enfoque involucra a otros cuya edad o estado hace que no quieran o no puedan consentir y en los que la persona actuó o por el cual él o ella están marcadamente angustiados. Los trastornos parafílicos pueden incluir patrones de excitación que involucran comportamientos solitarios o individuos que consienten solo cuando están asociados con una angustia marcada que no es simplemente un resultado de rechazo o temor al rechazo del patrón de excitación por parte de otros o con un riesgo significativo de lesión o muerte [5]».  Es decir que la OMS considera como una enfermedad mental, aspectos que son muy diferentes a la orientación sexual, tal y como se desprende de la definición detallada, señalando como un elemento determinante el consentimiento que debe toda persona prestar, sin olvidar el factor de la potencial responsabilidad penal.

Esos factores criminales no existen en aspectos relacionados a la discusión de la orientación sexual, tal y como ha explicado la Asociación Americana de Psicología: «La homosexualidad no es una enfermedad, ni una conducta dañina, sino que representa una variación de la orientación sexual humana. Por consiguiente, las visiones tradicionales de la homosexualidad como una enfermedad o una anormalidad que debe ser curada medicamente no son aceptables en las sociedades pluralistas contemporáneas [6]» de tal forma que es contrario a la ciencia afirmar que se trata de una enfermedad y deben rechazarse cualquier argumento que apunte a esta dirección[7], sobre todo si se hace para minar la posibilidad que todos los ciudadanos accedan a derechos. En este mismo sentido, la Corte IDH ha establecido que ‘‘no son admisibles las consideraciones basadas en estereotipos por la orientación sexual, es decir, preconcepciones de los atributos conductas o características poseídas por las personas homosexuales o el impacto que estos presuntamente puedan tener en las niñas y los niños»[8].

Tal y como ha resolvió el honorable Juez Peter F. Bariso[9]en un caso sobre la fraudulenta práctica de clínicas de conversión de homosexuales: «La teoría de que la homosexualidad es un desorden no es nueva, pero, como la noción de que la tierra es plana y el sol gira alrededor de ella, en cambio está desactualizada y refutada». Por ello, nos movemos al siguiente punto sobre la conversión, para exponer este fraude que se hace a personas vulnerables.


[1]Siverino, P. El Derecho a la identidad: la ley de identidad de género y sus proyecciones». Extraído de: https://www.academia.edu/35788420/El_Derecho_a_la_identidad_la_ley_de_identidad_de_género_y_sus_proyecciones

[2]la Comisión Internacional de Juristas hace un recuento de la evolución científica que se ha tenido con respecto al tema de la atracción de personas del mismo sexo lo cual demuestra el estigma que el tema ha cargado por década ver: Comisión Internacional de Juristas. (2009). Orientación Sexual e Identidad de Género y Derecho Internacional de los Derechos Humanos. Guía para profesional no.4. Extraído de: http://pfdc.pgr.mpf.mp.br/atuacao-e-conteudos-de-apoio/publicacoes/direitos-sexuais-e-reprodutivos/direitos-LGBTIQt/orientacion-sexual-e-identidad-de-genero-y-derecho-internacional-de-los-derechos-humanos. p. 11-15.

[3]La doctora Siverino Bavio, una de las expertas más importante en el mundo en la materia de identidad de género, efectúa un recorrido de la Despatologización desde una perspectiva de identidad de género, Siverino, P. (2014). «Diversidad sexual y derechos humanos: el reconocimiento de las personas sexualmente diversas». Revista General de Derecho Constitucional. 19. Extraído de: http://www.juntadeandalucia.es/institutodeadministracionpublica/aplicaciones/boletin/publico/boletin62/Articulos_62/Siverino-Bavio%28RGDC_19_2014%29.pdf. P. 16-23.

[4]Estos procesos médicos históricos también han sido asimilados por la Asociación Costarricense de Psiquiatría liderada por el doctor Francisco Golcher y la Sala Constitucional de Costa Rica. Al respecto ver: CSJ de Costa Rica, Sala Constitucional. No. 3090-2013 y CSJ de Costa Rica, Sala Constitucional. No. 10404-2013.

[5]Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11) de la Organización Mundial de la Salud. (18 de junio de 2018). Extraído de: http://www.who.int/es/temas-salud/cie-11.

[6]CSJ de Colombia, Corte Constitucional, No. C-481/1998, párr. 11.

[7]Un posible contraargumento al respecto es que si se trata de una enfermedad por cuanto pueda ser «curada» por medio de un procedimiento de En el 2009, la Asociación Americana de Psicología, adoptó una resolución declarando que los profesionales de la salud mental deben evitar decirles a los clientes que pueden cambiar su orientación sexual a través de terapias u otros tratamientos imposibilidad de utilizar terapia para cambiar la orientación sexual. Al respecto, la APA explica el reproche hacia las terapias de conversión: «No, aun cuando la mayoría de los homosexuales viven vidas felices y exitosas, algunas personas homosexuales o bisexuales pueden buscar un cambio en su orientación sexual a través de la terapia, a menudo como resultado de coacción por parte de miembros de su familia o grupos religiosos. La realidad es que la homosexualidad no es una enfermedad. No requiere tratamiento y no puede cambiarse. Sin embargo, no todas las personas gay, lesbianas y bisexuales que buscan la ayuda de un profesional de salud mental desean cambiar su orientación sexual. Las personas gay, lesbianas y bisexuales pueden buscar ayuda psicológica con el proceso de la revelación de su orientación sexual o el desarrollo de estrategias para lidiar con el prejuicio, pero la mayoría opta por la terapia por los mismos motivos y problemas de la vida que conducen a las personas heterosexuales a la consulta de los profesionales de la salud mental». American Psychological Association. (2009). Orientación sexual e identidad de género. Extraído de: http://www.apa.org/centrodeapoyo/sexual.aspx.

[8]CIDH. Sentencia Atala Riffo y niñas Vs. Chile. Fondo, Reparaciones y Costas. (2012). Serie C No. 239, párrafo 111.

[9]Reportado por: Potok, M. (25 de mayo de 2016). QUACKS «“Conversion Therapists”, the Anti-LGBT Rights and the Demonization of Homosexuality».  Extraído de: https://www.splcenter.org/20160525/quacks-conversion-therapists-anti-lgbt-right-and-demonization-homosexuality.